El homenaje a 'Alfonso de la Seat', una persona que nunca dudó en poner su talento al servicio de los demás, fue un reflejo del cariño y respeto que inspiraba en quienes lo conocieron.
El Museo Antonio Paredes de Mazarrón se llenó el pasado viernes de emoción y recuerdos en el homenaje a Alfonso Muñoz Paredes, más conocido como ‘Alfonso de la Seat’, fallecido recientemente. Familiares, amigos y autoridades locales se reunieron para rendir tributo a una figura clave en la historia de la mecánica del municipio, un hombre cuya pasión por los motores y el esfuerzo diario marcaron su vida y la de quienes le conocieron.
El acto, cargado de sentimiento, tuvo un momento especial cuando se descubrió un motor en uno de los rincones del museo en honor a Alfonso, un símbolo de su legado y su incansable labor. Antonio Paredes, propietario del museo y amigo del homenajeado, recordó con nostalgia las muchas horas que compartieron arreglando y restaurando vehículos clásicos. Su voz reflejaba la admiración y el afecto por Alfonso, un hombre que nunca dudó en poner su talento al servicio de los demás.
Sus hijos, Paco y Belén, también tomaron la palabra para recordar la entrega de su padre a la mecánica y a sus clientes. Con emoción, hablaron del tiempo que él sacrificó para atender su negocio, dejando en ellos un profundo sentimiento de orgullo por el esfuerzo y la pasión que siempre demostró. El alcalde de Mazarrón, Ginés Campillo, destacó la importancia del reconocimiento a Alfonso y aseguró que, si pudiera ver el museo repleto de amigos y conocidos reunidos en su honor, se sentiría profundamente emocionado.
Nacido en agosto de 1951 en la pedanía mazarronera de El Saladillo, Alfonso descubrió su vocación a una edad temprana. Con tan solo 13 años, comenzó como aprendiz en el taller de Paco Justo, donde aprendió los entresijos de la mecánica. Poco después, continuó su formación en el taller de Paco ‘El Negro’, consolidando su experiencia y habilidades.
A los 18 años, con el apoyo de su padre, alquiló el taller de Paco Justo, emprendiendo así su propio camino en el mundo de la reparación y mantenimiento de vehículos. Desde entonces, su vida estuvo dedicada por completo a su oficio, convirtiéndose en un referente en Mazarrón y ganándose el respeto y cariño de toda la comunidad.







