BIOMETANO MAZARRÓN TRANSFORMARÁ RESIDUOS LOCALES EN ENERGÍA LIMPIA Y FERTILIZANTES SOSTENIBLES | La nueva planta proyectada en El Saladillo aprovechará exclusivamente residuos generados en el municipio y su entorno para producir biometano y biofertilizantes, en un modelo de economía circular alineado con los objetivos climáticos regionales y nacionales.

La empresa Biometano Mazarrón, S.L., propiedad de Lambert Bioenergy - plataforma de desarrollo, construcción y O&M de plantas de biometano en España - ha iniciado la tramitación administrativa de una planta de valorización de residuos para la producción de biometano y biofertilizantes a partir de residuos orgánicos generados en el propio municipio y su entorno más próximo, reforzando su apuesta por la economía circular y el impulso de la prosperidad de la región.
    La instalación estará ubicada en la zona conocida como Casa Tejada, en la pedanía de El Saladillo, dentro del término municipal de Mazarrón (Polígono 8, parcelas 1, 8 y 9), ocupando unos 75.983, m². Se prevé un plazo de construcción de 18 meses tras obtener la Autorización Ambiental Integrada, lo que se espera en unos 6 meses.

LO QUE MÁS PREGUNTAN LOS VECINOS
¿Estas plantas generan malos olores? No. Toda la gestión de residuos se realiza sin contacto con el aire. De hecho, se evita la exposición al aire libre de los residuos como purines y estiércoles.Esto es, adicionalmente, un requerimiento administrativo para el funcionamiento de la planta.
¿Se van a vaciar las balsas de purines abiertas de la zona? Sí. Este proyecto está diseñado precisamente para eso: recoger los purines antes de que lleguen a las balsas, tratarlos en condiciones controladas y eliminar así uno de los principales focos de olor, insectos y contaminación de la zona.
¿El digestato se echa directamente al campo? No. Esta planta somete al digestato a tratamientos controlados sin contacto con el aire. Solo se utiliza cuando cumple con los requisitos para ser considerado fertilizante ecológico o agua regenerada.
¿Esta planta emitirá gases peligrosos? No. Durante la digestión anaerobia se generan, principalmente, 60% metano (CH4), 40% dióxido de carbono (CO2) y 0,2% ácido sulfhídrico (HO2S). Todo el proceso ocurre en un entorno cerrado, sin fugas ni emisiones incontroladas al aire. El HO2S se elimina mediante filtros de carbón activo. No existen accidentes registrados en plantas que cuentan con tecnología moderna yque cumplan con la normativa.
¿Puede haber una explosión? No se han registrado explosiones en plantas que cumplen la normativa actual, porque el gas se encuentra a presión atmosférica. El riesgo de explosión es menor que en otras instalaciones comunes, como gasolineras. Además, como el gas no se almacena en este tipo de planta, el riesgo por un accidente de este tipo es muy bajo.
¿Las bacterias de los tanques son peligrosas para la salud? No. Las bacterias que producen metano ya están presentes de forma natural en humanos y animales. No representan riesgo para la salud y mueren al contacto con el aire.
¿Esto es una macroplanta? No. Esta planta es de mucho menor tamaño y capacidad que muchas otras en Europa, España o incluso en Murcia, y está dimensionada para tratar exclusivamente los residuos locales ya existentes.
¿De dónde vienen los residuos? La planta está dimensionada para dar servicio a productores del entorno. Su capacidad de tratamiento se cubre con residuos locales generados en un radio de 20 km.
¿Habrá un aumento en el tráfico de la zona? Sí, habrá un incremento moderado asociado al transporte de residuos y fertilizante. Pero se definirán rutas específicas, evitando zonas residenciales y núcleos urbanos; el tráfico se repartirá a lo largo del día; y se colaborará con el Ayuntamiento para mejorar accesos si es necesario. Todo ello será evaluado en la Declaración de Impacto Ambiental.

Mazarrón busca subirse al tren sostenible del biometano
Mazarrón concentra una parte destacada del sector agropecuario de la Región de Murcia. Según el último censo agrario, de 2020, el municipio alberga cerca de 100.000 cerdos, unas 15.000 cabezas de ganado caprino y ovino, y unas 17.000 aves de corral. Este importante tejido agrícola, junto al relevante peso del sector ganadero, genera cada año cientos de miles de toneladas de residuos orgánicos —restos vegetales, purines y subproductos agroindustriales— que, en muchos casos, aún se gestionan sin hacer uso de las mejores soluciones disponibles: mediantequemas, vertidos no controlados, acumulaciones al aire libre o vertederos que emiten metano, un gas con un poder de calentamiento global 80 veces superior al del CO2.
    Esta situación tiene un impacto directo en la calidad del agua, del aire y del suelo, especialmente preocupante en un entorno con creciente vocación turística y áreas naturales protegidas cercanas. A este desafío ambiental se suma la alta vulnerabilidad del municipio ante el cambio climático, como ocurre en toda la Región de Murcia. El incremento de gases de efecto invernadero, en particular el CO2, provoca un mayor calentamiento de la atmósfera, intensificando fenómenos meteorológicos extremos como sequías prolongadas o lluvias torrenciales, que cada vez son más frecuentes en la zona.
    Frente a este escenario, resulta urgente implantar soluciones sostenibles que permitan reducir el uso de combustibles fósiles, como el gas natural, principales responsables del aumento de CO2 atmosférico. Al extraerse del subsuelo y quemarse, estos combustibles liberan carbono que llevaba millones de años almacenado bajo tierra, incrementando la concentración de CO2 en la atmósfera.
    Aprovechar los residuos orgánicos de Mazarrón para producir energía renovable es, por tanto, una oportunidad estratégica para transformar un problema ambiental en una solución climática y económica.
¿Qué es el biometano? Una energía renovable que convierte residuos en recursos
El biometano es un gas renovable, análogo al gas natural en cuanto a composición y poder calorífico, pero con una diferencia fundamental: su origen es 100 % orgánico, verde y sostenible. Se obtiene a partir del biogás generado en la digestión anaerobia de residuos orgánicos, como restos de cosechas, purines ganaderos, estiércoles y residuos agroalimentarios. La digestión anaerobia es un proceso biológico natural en el que microorganismos (bacterias) descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno. El biogás resultante se somete posteriormente a un proceso de purificación (upgrading) para eliminar impurezas y obtener metano con una pureza superior al 95 %, habilitando su inyección en la red gasista ya existente, de una forma totalmente hermética y segura, permitiendo su uso directo en calefacciones domésticas e instalaciones industriales como una alternativa sostenible al gas fósil.
    Pero el valor añadido de estas instalaciones es doble. Por un lado, se produce biometano y, por otro lado, se genera el digestato, el material que queda tras transformar los residuos y que se aprovecha como fertilizante natural en dos formatos: sólido, en forma de compost que mejora la calidad del suelo agrícola, y líquido, apto para el riego de cultivos. Esta última aplicación resulta especialmente valiosa en zonas semiáridas como Murcia, donde el acceso al agua es limitado y cada recurso cuenta.
    A diferencia de otras fuentes renovables como la solar o la eólica, el biometano tiene una gran ventaja: es almacenable, gestionable y programable. Puede producirse y utilizarse cuando se necesite, sin depender de las condiciones meteorológicas. Esto lo convierte en un complemento ideal en la transición energética, especialmente para sectores difíciles de electrificar como la industria o el transporte pesado.
    Además, el biometano no solo reduce emisiones por sustituir combustibles fósiles, sino quetambién evita las emisiones difusas que se producirían si los residuos se abandonaran sin tratar. Por eso, el balance climático del biometano también es doblemente positivo.


No todas las plantas de biometano son iguales
Es comprensible que una tecnología aún poco conocida en España, como el biometano, despierte dudas o inquietudes entre los vecinos. La preocupación por el impacto en la calidad de vida, el medio ambiente o la salud es legítima y debe ser atendida con rigor, datos y transparencia. Para ello, lo primero que debemos entender es que no todas las plantas de biometano son iguales.
    Existen grandes diferencias entre proyectos en cuanto a escala, diseño, tecnología y modelo de gestión. Por un lado, hay grandes plantas que tratan uno o dos millones de toneladas al año, transportando residuos desde largas distancias. Por otro, existen instalaciones de escala media, dimensionadas de forma coherente con su entorno, que gestionan exclusivamente residuos locales no peligrosos y que se integran dentro de un circuito de economía circular, como la que se proyecta en Mazarrón
    También hay una diferencia fundamental entre plantas abiertas —donde los residuos quedan expuestos al aire, generando olores y emisiones difusas, como en vertederos convencionales— y plantas cerradas y herméticas, como dicha instalación en Mazarrón. Aquí, todos los residuos se manipulan y almacenan en espacios controlados, con sistemas de sellado, biofiltración y ventilación forzada, lo que impide por completo el riesgo de olores o emisiones fuera del perímetro de la instalación.
    Otro aspecto que genera inquietud es el transporte. Es cierto que algunas plantas grandes requieren cientos de movimientos diarios de camiones, generando molestias en la red viaria y zonas urbanas. Sin embargo, en este caso, la planta está pensada para tratar únicamente los residuos generados en el entorno inmediato, en un radio inferior a 20 kilómetros. Esto se traduce en una media de 20 entradas y salidas de camiones al día, con un máximo previsto de 70 (que incluye también las salidas del biofertilizante), sobre el que se ha hecho el estudio de impacto que ha dado un resultado favorable, indicando que el impacto será muy bajo. Además, se está evaluando la instalación de una tubería de recogida de purines para todas las granjas cercanas, lo que permitiría reducir aún más el transporte por carretera de estos purines.
    La ubicación también ha sido cuidadosamente elegida: la planta se encuentra junto a la autovía Totana–Mazarrón, lo que evita el paso de vehículos pesados por zonas residenciales o núcleos urbanos.
    La experiencia internacional avala este modelo. En países como Alemania, Francia o Dinamarca, estas plantas operan con normalidad a escasos 200 metros de viviendas o zonas urbanas, sin generar molestias gracias a su diseño hermético y su gestión responsable. Ese es precisamente el estándar que seguimos aquí: una planta moderna, cerrada, segura y alineada con las mejores prácticas europeas, aunque incluso se encuentra a una distancia mucho mayor de las zonas residenciales.
Una ubicación estratégica al servicio del entorno rural
La elección del emplazamiento para la planta de biometano en Mazarrón no ha sido casual ni improvisada. Se ha realizado un análisis técnico exhaustivo para encontrar el punto óptimo desde el punto de vista ambiental, logístico y funcional. Mazarrón es un municipio con una fuerte actividad agrícola y ganadera, y la acumulación de residuos orgánicos —como los purines— en balsas abiertas representa uno de los desafíos ambientales más urgentes de la zona. La ubicación seleccionada está rodeada de explotaciones ganaderas, lo que facilita la recogida eficiente de residuos y la reducción drástica de emisiones difusas de metano procedentes de dichas balsas abiertas.
    Este modelo responde a una lógica ya conocida y asumida: igual que cada municipio cuenta con su depuradora de aguas residuales, esta planta será la infraestructura moderna y sostenible para el tratamiento de residuos orgánicos ya existentes en Mazarrón. Una instalación que no solo gestiona de forma limpia y segura los residuos del entorno, sino que los convierte en energía renovable (biometano), fertilizantes orgánicos y agua regenerada para riego, devolviendo valor al propio territorio de donde proceden.
    El enfoque es de economía circular 100% de kilómetro cero: solo se tratarán residuos generados en un radio inferior a 20 kilómetros, sin incluir ni residuos peligrosos ni problemáticos.
La planta, además, incorpora una infraestructura puntera en seguridad ambiental:
•Zonas de recepción y pretratamiento cerrada y hermética con atmósfera controlada, filtrado de aire y tratamiento de olores.
•Separación avanzada de digestato con prensas y membranas, lo que optimiza la recuperación de nutrientes.
•Túneles cerrados de compostaje con aireación forzada y captura de gases.
•Sistema de autoconsumo energético basado en paneles fotovoltaicos y aerotermia de alta eficiencia, lo que garantiza una operación sostenible e independiente.


Un proyecto transformador para Mazarrón y su entorno
El proyecto promovido por Biometano Mazarrón, S.L. nace con una visión clara: ofrecer soluciones concretas a los retos ambientales y sociales que afectan al municipio, mientras se impulsa una economía circular y sostenible desde lo local. No se trata solo de una planta de tratamiento de residuos; se trata de una infraestructura diseñada para mejorar el entorno, generar valor y anticiparse a las exigencias del futuro, de una forma totalmente segura.
Los objetivos del proyecto son alcanzables gracias a la tecnología actual, basada en empresas europeas de primer nivel con experiencia contrastada en las más de 1.500 plantas de biometano operando en Europa:
•Reducir las quemas de residuos agrícolas, una práctica aún extendida que genera contaminación atmosférica, malos olores y pérdida de materia orgánica útil.
•Disminuir la cantidad y volumen de balsas de purines, una de las principales fuentes de metano difuso, malos olores y riesgos de contaminación de acuíferos.
•Disminuir el uso directo de purín y estiércol en campo.
•Frenar la contaminación por nitratos en el suelo y el agua, un problema que afecta especialmente a zonas agrícolas intensivas como Mazarrón y el Mar Menor.
•Evitar que toneladas de residuos orgánicos acaben en vertederos.
•Crear empleo estable y cualificado en el municipio y sus pedanías, tanto en la operación y mantenimiento de la planta como en actividades asociadas.
•Fomentar una agricultura más sostenible, mediante el retorno de nutrientes al campo en forma de compost y fertilizante líquido.
•Contribuir a los objetivos climáticos, al reducir emisiones de gases de efecto invernadero.
Este proyecto se alinea plenamente con las grandes estrategias nacionales y regionales: la 'Hoja de Ruta del Biogás' del Gobierno de España, el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR), y las prioridades del Gobierno Regional en materia de economía circular, transición energética y lucha contra la contaminación difusa.
Mazarrón tiene ante sí la oportunidad de convertirse en referente en sostenibilidad en el sureste peninsular, liderando con hechos el cambio hacia un modelo energético más justo y responsable.
Lambert Bioenergy abre la puerta a la colaboración ciudadana
Creemos firmemente que este proyecto traerá muchos beneficios al municipio de Mazarrón y a los habitantes del entorno de la instalación, así como a las empresas agroalimentarias de la zona y a aquellos que convivan con sus residuos. Sin embargo, estos proyectos, por tratarse de una tecnología nueva en la zona (aunque más que desarrollada y probada en Europa) generan preguntas en las comunidades.
    Estamos abiertos a oír sugerencias, quejas, dudas o cualquier consulta que cualquier lector pueda albergar. Desde el equipo de Lambert Bioenergy se quiere dar a conocer la empresa, los proyectos, la tecnología por la que apostamos y la certidumbre que tenemos de que esto no va a perjudicar a los vecinos.
    Esta planta representa algo más que una infraestructura energética: es una apuesta por el futuro de Mazarrón. Una manera de cuidar nuestros recursos, de generar empleo local y de transformar un problema ambiental en una oportunidad colectiva. Porque cuando el desarrollo es limpio, local y compartido, el beneficio no es solo para hoy, sino para las generaciones que vienen.

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