Otros países como España pueden tener un buen reflejo en el que fijarse para implantar una legislación sobre el juego que se ha demostrado que funciona.

Cuando se creó el proyecto de la Unión Europea hace décadas, se buscaba eliminar las barreras entre los diferentes países miembros, tener un Banco Central y una moneda común, así como que los países tomaran medidas similares ante situaciones homogéneas.
Este último punto no se suele cumplir prácticamente casi en ninguna situación, ya que pese a las recomendaciones que emanan de la Unión Europea, son los países últimos los que toman las decisiones y crean legislación sobre diferentes aspectos.
Los diferentes marcos legales sobre el sector del juego son un claro ejemplo de ello, siendo cada país autónomo para implantar leyes que regulan esta actividad de una más laza o tenue, dependiendo del signo político de los gobernantes de cada nación en el momento de emprender estas proposiciones de ley.
En lo que se refiere a todo el ámbito de las plataformas de apuestas, la corriente suele ser la misma en todos los países, buscando limitar al máximo esta actividad, salvo en una nación, Dinamarca.
El país nórdico implantó en 2012 su marco normativo que regularía esta actividad los próximos años. A diferencia de otras nacional, las posturas liberales prevalecieron sobre las más restrictivas, haciendo recaer sobre cada persona las decisiones últimas del fin último de esta actividad, incidiendo en que es necesario la implantación de buenas prácticas por parte de todos los agentes involucrados, dejando muy de lado las tesis prohibitivas. Por ello, Dinamarca se ha convertido en un país referencia de los casinos online.
Gran parte del público de esta actividad captó el mensaje propuesto por las autoridades, pero además se pusieron a disposición herramientas para que el jugador se sienta seguro en el desarrollo propio de este tipo de ocio.
El sistema “Rofus”
Esta implantación por parte de las autoridades danesas, marcó un antes y un después en el desarrollo del sector del juego dentro de sus fronteras. Criticado por otros países en el momento de su implantación, el tiempo ha dado la razón a la nación nórdica, y muchos de esos detractores han copiado el sistema de la autoridad danesa “Rofus” para implantarlo en su territorio. Con él, se dan las herramientas a los jugadores para tomar el control de la actividad y poder autoexcluirse de su realización cuando tengan síntomas que se alejan de la diversión y del disfrute que debe trasladar este tipo de ocio.
La herramienta “Mitspil”
“Rofus” abrió el camino para saber que en Dinamarca funcionan este tipo de medidas. Por ello, las autoridades encargadas de velar por el correcto funcionamiento del sector del juego en esa nación, sacaron a la luz a “Mitspil”. Su funcionamiento es sencillo, cada usuario puede registrarse y comunicar simultáneamente cuánto ha jugado, cuánto ha ganado, cuánto ha perdido y cuánto gana. Es una especie de archivador histórico de todo lo que acontece en las plataformas de juego cuando acceden
En definitiva, otros países como España pueden tener un buen reflejo en el que fijarse para implantar una legislación sobre el juego que se ha demostrado que funciona, huyendo de las prohibiciones y dando herramientas a los ciudadanos para disfrutar de la actividad de forma natural y sin ningún tipo de problema.

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