El restaurante familiar de cocina tradicional y reconocidos mariscos continúa con el legado de Diego y María.

Diego Oliver Peñalver y María Lorente Mayor, fundadores de La Barraca.

La historia de La Barraca comienza en 1976 cuando Diego, María y sus hijos Paco y Diego regresan de su emigración a París para abrir un restaurante en la pedanía alhameña de La Costera, su pueblo natal, y donde se encuentran la Venta Benito famoso por sus panes y embutido y Los Rescoldos conocido por sus arroces a la leña, inaugurado en 1987 y regentado por Carmen, hermana de Diego.
    Tres años más tarde, el 30 de noviembre de 1980, se inaugura La Barraca en Puerto de Mazarrón, localidad vacacional de la familia que ya se había ampliado en 1978 con el nacimiento del pequeño David, hoy gerente del restaurante.

La Barraca, frente al mercadillo de Puerto de Mazarrón. Foto de 1984.

    Como en todos los negocios los principios fueron duros. Los primeros clientes en disfrutar de la buena cocina de la matriarca María fueron los ya ausentes el 'Mohino', el 'Quiqui', el 'Borrega' o los hermanos 'Yanqui'. Los caracoles en salsa, patatas con ajo, michirones  o las carnes a la brasa eran los platos típicos que se servían en una terraza cubierta de cañas y donde Diego tenía una pequeña barbacoa.
    Al poco tiempo de abrir el restaurante, Diego empezó a comprar el pescado en la Cofradía de Pescadores de Puerto de Mazarrón. Diego hijo cogió el testigo y en su mítica Vespino iba cada tarde a la subasta. Desde 2019 y ante la demanda de pescado y marisco, David compra en la Cofradía del Puerto y Paco en la de Águilas.

David Oliver con los famosos mariscos de La Barraca.

    Con el paso de los años la cocina de La Barraca fue ganando prestigio y clientes, y en 1987 se amplió con un salón adaptado para 60 comensales. La plantilla también se incrementaba y por aquellos años comenzaban a trabajar Vicky y Magdalena, que al tiempo fueron esposas de Paco y Diego (conocido por todos como el 'Bulto').
    En 1992, la fidelidad de sus clientes y sus reconocidos guisos caseros, pescados frescos de Mazarrón, sus carnes, arroces y postres hizo que la cocina necesitar más gente y Paco, que estaba en el salón pasara a los fogones. Su puesto era la plancha, más tarde, cuando se jubiló María, pasó a hacer arroces, a día de hoy muy famosos. Ya en 1999 el restaurante volvió a ampliarse con otro salón de 80 plazas.

Los hermanos David, Paco y Diego junto a los niños José Miguel 'Chemy', Ismael Oliver y Antonio.

    Coincidió con la llegada de Fernando el 'Colombiano', "mano derecha de Diego 'el Bulto', gran persona y considerado de la familia. Pero a lo largo de estos 40 años de historia de La Barraca han pasado muchas profesionales por la plantilla. Los dos primeros trabajadores de La Barraca fueron Paco ‘el Cofi’ y su mujer. Después ambos montaron El Candil. Luego llegó de cocinero Miguel Jordan de Totana, considerado uno más de la familia.
    También han pasado Camoto, Pedro David, Modesto, Agustín el ‘Sonri’, Andrés Maturana el ‘Rompetechos’, Julián Henares, Javi, Jesús ‘Pepetoni’, Pedro el 'Matu', Cosme, Lázaro, el 'Chiri', Gervasio y Sain -que después fueron plantilla del Restaurante Virgen del Mar-, Joaquín de la Casa del Mar, Paco Egea -algunas recetas suyas siguen en la carta-, Juan el 'Anchoas', Pepe del Chiquito, María del 'Gila', Cristina de Santo Domingo...", recuerdan la madre y hermanos de David.
    "Los 40 años de La Barraca no son fruto de pocos, sino de muchos. De Paco y sus ya famosos arroces, Vicky, del capitán ‘Bulto’y de Magdalena, también pilar fundamental de esta casa en la cocina, en la barra, en el salón… Nada asustaba a ‘la Menúa’. Aunque a veces no lo parezca y con sus más y sus menos, somos una gran familia y mi objetivo es mantenerla unida poniendo calma en tiempos de tempestades", asegura David.

Arriba: Pepe, Manolo, Lázaro, Paco, Ani, Diego, Yolanda, Toñi y Pedro. Abajo: 'el Quiwi', Viky, María y Magdalena. Fotografía de 1989.

    Para David "también es obligado reconocer a los proveedores del restaurante durante todos estos años. Sin ellos, sin la materia prima, sería ofrecer un buen producto final". Los primeros fueron Panadería López, las bebidas y cerveza del ‘Osuna’, las carnes con su maravilloso cordero segureño de Carnicería Casicas que aún servimos o el pescado de Andrés el ‘Nujo’ -gran hombre, luchador e incansable trabajador que estaba en la puerta de antes que abriéramos para que no se le adelantara ningún otro.
    La fruta ha sido cosa de los ‘Lucía’, los ‘Rollones’ y de Alfonso el ‘Picharra’, con quien existe tal amistad que las familias compartimos vacaciones. También nos han suministrado Ignacio el ‘Currante’ acompañado del ‘Pelao’, Conesa de Las Palas. Panadería Méndez de Cañada de Gallego o los hermanos Navarro Ortiz que son nuestros actuales distribuidores de casi toda la bebida", recuerda David que pide disculpas por si se deja a alguien.
    Las paredes de La Barraca respiran mucha historia. David comenta que "se han vivido días de mucha alegría, como cuando tocó la Lotería Nacional el 2 de diciembre de 1995 con el número 25.319, vendido a muchos clientes y amigos en el local; o días tristes, como el fallecimiento de mi padre Diego el 30 de julio de 2017".
    Un 18 de abril de 2014 a eso de las 11 de la mañana y en plena Semana Santa, mi hermano Diego y yo estábamos dando los almuerzos y él cayó al suelo. En ese momento estaban dos hombres de Cruz Roja y, uno de ellos, Javier Muñoz García, saltó la barra y le metió los dedos en la boca salvándole la vida. Había sufrido un ataque epiléptico. Diego fue ingresado en el hospital y cuando apenas llevaba un día y en contra de lo que recomendaban los médicos cogió el alta voluntaria porque decía que no podía dejar su Barraca sola.

Celebración del Primer Premio de la Lotería del 2 de diciembre de 1995.

    Otro gran susto que hemos vivido en estos 40 años durante el mundial de fútbol celebrado en EEUU cuando celebrábamos un gol de España frente a Suiza. Mi hermano Paco salió a la puerta a tirar un cohete pero un cliente quiso lanzarlo, con la mala fortuna que lo cogió por la mecha, se quemó y el cohete cayó al suelo encendido y se proyectó a la terraza que estaba llena. Por suerte salió hacia un lateral y explotó sin dañar a nadie.
    Todos los que han pasado por la Barraca conocen que los derbis de fútbol entre Real Madrid y FC Barcelona eran un espectáculo porque cada uno de mis hermanos es de un equipo. Recuerdo que Paco recortó una caricatura enmarcada de los dos tras la eliminación de los culés en choque de Champions League. Incluso cuando atracaron con un gran cuchillo a Diego a apenas 50 metros del restaurante, lo que más le fastidió no era el dinero que le sustrajeron sino que el ladrón llevaba la camiseta del FC Barcelona.

Amigos y clientes del restaurante posando con la mítica Vespino de Diego.

    "No puedo olvidarme de mi hermano Diego y sus líos con la Lotería. Después de aquel premio, el restaurante parecía una administración con la gente de toda la Región que venía a por décimos. Incluso mandaba a otras provincias", recuerda David.
    "Quiero nombrar a una mujer que es muy grande y que, de vez en cuando, echaba sus ratos en La Barraca: Anica del 'Estinquico', madre de mi cuñada Magdalena. También quiero recordar a grandes amigos como el ya fallecido Agustín Herrerín, tan querido en Mazarrón; o las largas estancias en la barra y la alegría con sus cánticos de Verdú, los gemelos Pedro y Melchor Caparrós o Rafael ‘el Buzo’.
    A pesar del mal año que todos estamos pasando con motivo de la pandemia, especialmente la hostelería, La Barraca ha querido continuar con una reforma total del restaurante. La idea de Paco Oliver (cocinero jefe, padre de Elisabeth y Cristina y abuelo de Leo) coincide con la llegada a la empresa de la cuarta generación. Savia nueva de la mano de Ismael Oliver -hijo de Diego y hermano del reconocido jugador de División de Honor de fútbol sala José Miguel 'Chemy'-.

Los hermanos José Miguel e Ismael junto a Agustín Herrerín.

    José Miguel que echa una mano algunos fines de semana y los veranos, se ha criado en el restaurante. Ya con solo 5 años ayudaba a su padre subiéndose a una caja de cerveza para poder servir en la barra. Era una alegría y se veía venir que iba a ser crack. "Mi sobrina Cristina también garantiza la continuidad de La Barraca porque estas semanas ha estado en varios puestos y me dejó claro que está muy preparada y viene apretando fuerte".
    La renovación del restaurante, con salones privados y modernos, respeta la esencia y, por supuesto, la cocina de antaño y el trato especial y siempre cercano que han heredado las tres generaciones de los fundadores Diego y María.
    Por último, David en nombre de toda la empresa quiere aprovechar este reportaje para desear una feliz Navidad y un próspero año 2021, y "agradecer de todo corazón a todas aquellas personas que han sido o son clientes de La Barraca y que, a pesar de los malos tiempos, estuvieron ahí y hoy son de nuestra familia".

Nuevos salones.
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