Fue en su pregón de las Fiestas Patronales del Puerto, ensalzando al patrón de la Iglesia, además de como esposo de la Virgen, “como primer y principal valedor de la figura de la mujer en la historia”.

La importante reforma que vive el templo parroquial de Puerto de Mazarrón no impidió que el pasado domingo, 12 de marzo, se celebrara el pregón en honor a San José, patrón de la localidad costera.
    Por nombramiento de la comunidad parroquial la persona designada para cumplir con el encargo de anunciar los festejos fue Ginés Campillo Méndez, quien aprovechó la ocasión para ensalzar a “un San José desconocido, una figura paterna que ha pasado de puntillas a lo largo de la historia". En concreto, el pregonero se refería al papel jugado por el esposo de la Virgen María en un tiempo en el que "la figura de la mujer en la sociedad ocupaba, injustamente, un segundo plano y subordinada al varón" por lo que "tampoco era fácil para un hombre dar un paso atrás y asumir un papel secundario, dando todo el protagonismo a la mujer".
    De este modo, Ginés Campillo reflexionó sobre la preeminencia del protagonismo de María en las Sagradas Escrituras, al tiempo que ello da valor al rol desempeñado por San José en el relato bíblico: "La postura defensora del papel de la Virgen María y la importancia de la mujer en esa Sagrada Familia también influye en el trato de igualdad que Jesús defiende entre hombres y mujeres", sentenció el pregonero. Por todo ello, Ginés Campillo defendió que “si consideramos a la Virgen María como nuestra “madre protectora” es de justicia considerar a San José no solo como su esposo, sino también como el primer feminista de la historia, lo que engrandece aún más su figura”.

Además, el pregón también giró en torno a las vivencias personales que Ginés Campillo tuvo en su acercamiento a la fe, al Puerto de Mazarrón y a sus festejos populares. “En las fechas alrededor del 15 de agosto, por la Virgen de la Asunción, se organizaban festejos aprovechando la afluencia de nuestros bañistas” pero con “el boom turístico cambió la celebración de las fiestas patronales” ya que los vecinos debían aprovechar la temporada alta de sus negocios y no podían disfrutar de las fiestas en el mes de agosto.
    Así,  “en los años 80, empiezan a celebrarse las fiestas de San José cuando personas como Saturnino Agüera pusieron todo su empeño en que estos festejos fueran las fiestas patronales que el Puerto de Mazarrón se merece”. Sin embargo, décadas más tarde decayeron los festejos hasta que “gracias al empuje de Don Juan José, hemos recuperado lo que para todos era ya una tradición”, agradeció el pregonero a Noguera Rubio, párroco de San José.
El acto contó con la participación del alcalde de Mazarrón, Gaspar Miras, y de diversos concejales de la Corporación Municipal. Estuvo presentado por Manolo Sotomayor, comunicado y empresario de eventos, mientras que la hermana del pregonero, Magdalena Campillo, fue la encargada de realizar su semblanza. Al término, el párroco Juan José Noguera Rubio entregó a Ginés Campillo una placa representativa de la antigua ermita de San José y una pluma.

Pregón
Mazarrón, octubre de 1979. Las primeras hojas del otoño comenzaban a caer y un viento frío silbaba entre los ventanales y las persianas verdes de la casa. Había dormido mal, como siempre que se enfrentaba a algo nuevo y desconocido. En realidad, solo era un niño de ocho años. El olor a café y el ruido cotidiano de un sábado por la mañana despertó su apetito y su ánimo para comenzar el día que marcaría su carácter para siempre.
    Dejó la puerta de su casa atrás y se encaminó al viejo edificio que servía de encuentro, dejó a la derecha la Iglesia de San Antonio y Casas Consistoriales y, a la izquierda, lo que quedaba del Castillo de los Vélez.
    Abrió lentamente la puerta  con esa timidez que aun hoy conserva y que le hacía reaccionar casi con temor ante algo desconocido. Allí estaba Don Manuel, Párroco de San Andrés Apóstol y San Antonio de Pádua. Decenas de niños se sentaban esperando expectantes el comienzo; era su primer día de catequesis.
    "A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, a visitar a una joven virgen llamada María que estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David"
    Galilea año 9. Los ruidos de un martillo y un cepillo que acariciaba la madera hasta rebajarla a su sitio exacto, lo despertó esa mañana.Se encaminó por las angostas calles de tierra y piedra, un comercio a la derecha, una fuente que utilizaban como lavandería, y, por fin, el templo.
    “Se sentó entre los maestros de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que le oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas cuando sus padres lo vieron, se sorprendieron; y su madre le dijo:
    -Hijo mío, por qué nos has hecho esto?, Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.
    Jesús les contestó: Por qué me buscáis, no sabéis que tengo que estar en la casa de mi padre?
Pero ellos no entendían lo que decía”.
    Fue en Belén donde nació aunque todos lo apodarían ”El Nazareno”.
    Aquí empieza la historia de San José. Hasta ese momento una persona anónima y sin otra ocupación que mantener su negocio de carpintería para sostener a su familia. Las cosas importantes, a veces, vienen sin esperarlas y con esto se daba cumplimento a las Sagradas Escrituras.
    Esa conexión de dos niños con dos mil años de distancia, sin embargo, nos acerca y sirve de nexo con un San José desconocido, una figura paterna que ha pasado de puntillas a lo largo de la historia.
    En aquel tiempo la figura de la mujer en la sociedad ocupaba, injustamente, un segundo plano y siempre subordinada al varón Tampocoera fácil para un hombre dar un paso atrás y asumir un papel secundario, dando todo el protagonismo a la mujer.
    Esto se ha repetido cíclicamente, igual que la historia se repite en distintos momentos con hechos similares. Enlas distintas sociedades han ido surgiendo mujeres valientes, capaces de cambiar el curso de la historia y con personalidad suficiente para imponerse en un mundo de hombres: Isabel La Católica, Marie Curie, Frida Kahlo, Cocó Chanel, Margaret Thacher. En España, grandes ejemplos,  como Santa Teresa de Jesús, Juana La Loca,  Clara Campoamor, Emilia Pardo Bazán, María Zambrano y un sinfín de mujeres más o menos anónimas que desde su ámbito han luchado por el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Desde sus casas, desde sus trabajos, desde una concejalía de un pequeño pueblo. Educando a sus hijos en igualdad con sus hijas.
    Tradicionalmente, el Puerto de Mazarrón aprovechaba el tiempo del estío, aquel verano que de niños se nos hacía interminable para celebrar sus fiestas anuales.
    En las fechas alrededor del 15 de agosto, día en el que los católicos celebramos la Asunción, la llegada a los cielos en cuerpo y alma de la Virgen, se organizaban festejos aprovechando la afluencia de los visitantes foráneos, nuestros bañistas, que aprovechaban esas fechas para el ocio y paradisfrutar del paraíso que nos brinda la Bahía de Mazarrón. Era la época de la varada de las minas, y por tanto también nuestros mineros aprovechaban esos pocos días ociosos junto al mar.
    Me cuenta mi madre que, por esas fechas, eran numerosos los grupos de totaneros y alhameños que se instalaban en el Rihuete, en la llamada Villa Jarapa. Aquellos visitantes, aquellos primeros turistas, animaban las veladas con sus tradicionales cantos y suponían un punto de curiosidad para los vecinos del Puerto que contemplaban los atardeceres desdeel Bar La Peña.
    En los años 70 seguía celebrándose esta festividad tan señalada. En esa época mi familia se trasladaba a una vivienda que teníamos en el Puerto, en la calle Trafalgar y, aunque los quehaceres a mis padres, les dejaban poco tiempo para el ocio, recuerdo que se hacían cucañas frente a la antigua pescadería y concursos de disfraces en el paseo. Y, desde el toldo que alquilábamos frente a la escalera grande,disfrutábamos de los concursos de castillos de arena.
    El boom turístico de Puerto de Mazarrón cambió la celebración de las fiestas patronales. La nueva actividad hacía que los vecinos del Puerto tuvieran que aprovechar la temporada alta de sus negocios y trabajos y por tanto, no podían disfrutar de las fiestas en el mes de agosto.
    Anteriormente, San José solo se celebraba de forma modesta, con misa y procesión.
Por ello, en los años 80, empiezan a celebrarse las fiestas de San José en Puerto de Mazarrón cuando personas como Saturnino Agüera pusieron todo su empeño en que estos festejos en los idus de marzo fueran las fiestas patronales que el Puerto de Mazarrón se merece. Eran otros tiempos donde no existía impedimento en quemar la tradicional falla en la playa y donde a su alrededor se realizaban distintos actos en torno a esta festividad.
    Las fiestas de San José de Puerto de Mazarrón, que tuvieron una gran acogida en la década de los años 80 y 90, aunque dejaron de celebrarse durante años, siempre han estado en el corazón de los vecinos del Puerto. Por eso, somos muchos los que añorándolas y, por fortuna, gracias al empuje de Don Juan José , hemos recuperado lo que para todos era ya una tradición.
    De nuevo, este año, vuelven a ser una realidad los actos festivos en torno a San José.
Ese patrón de la Iglesia me hace reflexionar sobre el valor de la Fe y también sobre el empoderamiento de la mujer en estos tiempos, cuestión necesaria, por ser de justicia, luchar por que haya IGUALDAD con mayúsculas entre hombres y mujeres.
    Pero, ¿acaso no era más difícil hace dos mil años darle valor a la figura de la mujer en una sociedad que la relegaba a un plano inferior y casi sumiso a la figura masculina?
No solamente hay que pensar en San José como esposo de La Virgen María. Es necesario pensar en él también como primer y principal valedor de la figura de la mujer en la historia.
    Y es que la postura defensora del papel de la Virgen Maríay la importancia de la mujer en esa Sagrada Familia también influye en el trato de igualdad que Jesús defiende entre hombres y mujeres. Sirve como excepcional ejemplo de influencia y relevancia de María  Magdalena en la vida de Jesús
    Si consideramos a la Virgen María como nuestra “madre protectora” es de justicia considerar a San José no solo como su esposo, sino también como el primer feminista de la historia, lo que engrandece aún más su figura.
    Y ese niño de ocho años que hoy tiene el enorme honor de pregonar estas fiestas y, que comenzó ese sábado otoñal la catequesis, termina este pregón reafirmando que aquella fría mañana unió su vida aaquel Jesús niño, aquel aprendiz de carpintero, llamado a iluminar nuestras vidas hacia un camino de esperanza y que también tuve la fortuna de crecer en una familia que me educó en la igualdad entre hombres y mujeres,  y que tuve el mejor ejemplo en su padre y lo sigue teniendo en su madre.
    Me habéis encomendado pregonar la Fiestas de San José de Puerto de Mazarrón, un honor que jamás olvidaré, y pregonar unas fiestas significa anunciar el inicio de unos días de celebraciones. Y no solo se trata de comer, beber y disfrutar de los actos programados, sino también de tener buena hermandad entre todos, buena relación, buena convivencia y solidaridad y buena unión. Son cosas que yo, y creo que también todos nosotros esperamos y deseamos. Que no solo existan en las fiestas, sino también durante todo el año.
    Y ya para terminar, quisiera hacerlo pregonando, que para eso estoy aquí
    ¡Vivan las fiestas de Puerto de Mazarrón! ¡Viva san José! Muchas gracias y buenas noches.


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