Este viernes, a las 8 de la tarde, inauguran la exposición 'Paisaje. Territorio Personal' junto a los reconocidos artistas Almagro, Manuel Delgado, Hurtado Mena, Martínez Mengual, Elisa Ortega, Manolo Pardo y Antonio Rosa Barbero.
Los mazarroneros Isabel Guillermo, Luis Marino y Blas Miras participan en la muestra colectiva titulada 'Paisaje. Territorio Personal' que se inaugura este viernes, a las 20:00 horas, en el Museo Arqueológico de los Baños de Alhama de Murcia. Junto a los mazarroneros, exponen Almagro, Manuel Delgado, Hurtado Mena, Martínez Mengual, Elisa Ortega, Manolo Pardo y Antonio Rosa Barbero.
Esta exposición permite reflexionar acerca de cómo cada artista proyecta sus propias vivencias, su mirada, su visión de la 'realidad' que a su vez se confunde e integra con la de cada espectador. Ambos, artista y espectador, condicionados por sus diversos contextos (sociales, culturales, históricos…) y sus propios filtros personales.
La muestra da también la oportunidad de disfrutar de la manifestación artística per sé, porque el bagaje de cada uno de los creadores que muestran su obra nos permite un paseo por la historia del arte. Todos ellos dominan las diferentes técnicas artísticas, con un enfoque específicamente contemporáneo.
Los diez artistas regionales son creadores con una amplia trayectoria profesional que suman cientos de exposiciones tanto individuales como colectivas, premios, galardones, reconocimientos, obras permanentes en colecciones privadas y públicas, y que siguen trabajando como lo han hecho siempre en la soledad de sus estudios, preguntándose por todo aquello que les rodea, les motiva, por un mundo que ha cambiado en solo unas cuantas décadas, las que ellos también han vivido, la piel del planeta y que se refleja en el paisaje de su tierra, su entorno y también en aquellos escenarios percibidos en viajes inspiradores, observando el patrimonio natural y cultural para interiorizarlo, transformarlo, recordarlo y expresarlo en sus obras.
Maribel Parra Lledó, comisaria de la exposición, detalla que "el acercamiento al paisaje es una forma de interrogarse sobre nuestra posición en el mismo, buscamos nuestras huellas, nuestro pasado, nuestro futuro, las relaciones que se han establecido entre los integrantes del mismo. El paisaje alcanza una dimensión social infiriendo una identidad común a los individuos que lo habitan. No es solo el resultado de la interacción de los factores naturales y humanos sino también una específica posición ante el mismo. Nos sitúa en un dilema, una reflexión que puede ser analítica, crítica o simplemente contemplativa".

Isabel Guillermo. El paisaje como vertedero, como estética del caos y el desapego. Denuncio el deterioro del paisaje y la acumulación del éxito del consumo. El paisaje está invadido por la humanidad deshumanizada, cuando siempre ha sido al revés. “Producto interior Bruto” expone a la superproducción de la globalización y a la satisfacción efímera pasajera que no son asimiladas en nuestro paisaje. Es la digestión pesada y sin alma de lo que tiramos en nuestro entorno y de un futuro cada vez más incierto.
Las imágenes van más allá de la contemplación, a través de una voluntad de denuncia y compromiso. La naturaleza es inabarcable y nuestro paisaje también, aunque la estupidez humana que habita en ella, consigue ser también inabarcable e imparable. Mi territorio personal es ...ese lugar que dejamos atrás creyendo que no volveremos a él. La vulgaridad de pensar que el paisaje es algo que pisamos, como lugar objeto, de un solo uso y que no es necesario.

Blas Miras. En la mina sangra, exploro el paisaje de mi Mazarrón natal desde la abstracción; en concreto la “charca roja” de las minas que se forma tras la lluvia. Nos habla de la belleza de un lugar inhóspito y tóxico, pero también de la dureza del trabajo del minero, de las vidas cobradas por accidentes o silicosis, de la usura de las empresas que, tras su explotación y enriquecimiento, abandonan los terrenos sin el más mínimo remordimiento ambiental o ecológico.

Luis Marino. Mi participación en este proyecto colectivo se basa en dos obras inspiradas en el conjunto minero de San Cristóbal y Los Perules de Mazarrón, un territorio con actividad minera, desde época fenicia hasta mediados del siglo XX, que nos ha dejado un paisaje extraordinario, de gran impacto visual, fruto de una tremenda alteración del medio natural. Si en mi infancia fue un territorio adorado, ahora no puedo sino pensar en la terrible degeneración ambiental que supone. Solo la luz que lo envuelve y lo dibuja es capaz de transformarlo en algo soberbio. Hablamos de un lugar extremadamente contradictorio, que he reinterpretado por medio del claroscuro, luces y sombras emergen a través del recuerdo y de la dualidad que este entorno nos revela: vileza y grandeza, dureza y fragilidad, belleza y degradación.








