El proyecto, impulsado por un grupo de vecinas de La Ermita de Mazarrón, embellece la calle Hortaleza y sus alrededores con coloridos murales.

El pasado sábado, la calle Hortaleza de Mazarrón se convirtió en el centro de atención con la inauguración de la 'Calle de la Ilusión', un proyecto de los vecinos que ha embellecido el barrio y les ha unido. La iniciativa comenzó en el verano de 2023, cuando un grupo de mujeres del pueblo, que se hacen llamar 'Cincuenta y... muévete', realizó un viaje a Vícar y quedaron inspiradas por la decoración de sus calles. Motivadas por esa experiencia, decidieron replicar la idea en Mazarrón, con la meta de transformar su entorno y crear un espacio de convivencia.
El primer paso fue la creación de un mural en homenaje a la mujer y al paisaje marinero local. Este mural, pintado en la calle Hortaleza, marcó el comienzo del proyecto, que ha crecido significativamente desde entonces. Las vecinas, junto con otros colaboradores del barrio, comenzaron a reunirse regularmente para tejer tapetes de croché que servirían como toldo para la calle. Aunque no pudieron colocarlo el año pasado, este verano lograron extender su arte al callejón contiguo y a dos fachadas de la calle Filomeno Hostench. Con la ayuda de los vecinos, colocaron finalmente parte de los tapetes en las calles, añadiendo color y vida al barrio.

Uno de los aspectos más destacados de este proyecto es la enorme colaboración de los vecinos. Mariam Carvajal, una de las vecinas, ha comentado a La Voz que "es impresionante la unión y la colaboración que hemos conseguido. Mujeres de cierta edad, algunas con dificultades de salud, se han esforzado mucho para que este proyecto salga adelante, y la ilusión que le hemos puesto es enorme". El esfuerzo colectivo ha dado sus frutos, y la 'Calle de la Ilusión' ha atraído a visitantes de todo Mazarrón, que se acercan para admirar la decoración y disfrutar de este nuevo espacio de convivencia.
El proyecto ha tenido como protagonista la colaboración desinteresada de muchos vecinos. Los materiales, como las lanas para el croché, fueron costeados por las mismas participantes. Además, Diego, hijo de Dámaso, donó pinturas y rodillos para el primer mural, y otras empresas como Jubarri y varios mazarroneros contribuyeron haciendo la estructura para los manteles de forma gratuita. Mariam también destacó la ayuda de la tienda Pinturas Darío, que ofreció descuentos para las compras de material. "Este es un proyecto que ha permitido que todos contribuyamos en lo que podíamos, y eso es lo que lo hace tan especial", añadió Carvajal.

El grupo ha crecido en el tiempo, comenzando con unas 20 mujeres que se reunían en verano para hacer croché y seguir embelleciendo el barrio. Además de la decoración, el proyecto ha permitido que los vecinos se conozcan mejor, fomentando la convivencia entre jóvenes y mayores de la zona de La Ermita. "Este espacio se ha convertido en un lugar de disfrute para todos, donde hemos conocido a mucha gente".
El impacto de la 'Calle de la Ilusión' ha sido tan positivo que las organizadoras ya están planeando futuros proyectos. De cara a la próxima Navidad, preparan la creación de un gran árbol de Navidad de ganchillo, que promete ser un nuevo atractivo para vecinos y visitantes. La ilusión y el esfuerzo detrás de esta iniciativa continúan creciendo, reflejando el compromiso y la creatividad de estos en la mejora de su entorno.








