Este proceso se realizará tras la extracción de las 22 porciones y una labor de limpieza mecánica preliminar de las arenas que puedan haberse quedado adheridas.
Los trabajos para la extracción del barco fenicio 'Mazarrón II', que se encuentra sumergido a 1,8 metros de profundidad en la playa de La Isla en Puerto de Mazarrón, continúan avanzando. Según ha informado Carlos de Juan, investigador de la Universidad de Valencia y director del proyecto, el escaneado láser de las porciones ya extraídas del pecio comenzará previsiblemente el 10 de octubre. Este proceso forma parte de un proyecto más amplio desarrollado junto al profesor Agustín Díez Castillo, que busca documentar y preservar este importante hallazgo arqueológico.
El equipo de arqueólogos se encuentra dividido para realizar distintas labores. Mientras una parte del grupo se encarga de la extracción de los restos del barco, otra se dedica a la limpieza mecánica de las maderas y al escaneado láser de las porciones extraídas. Este escaneo se realiza en laboratorio y permite documentar con altísima precisión cada una de las piezas antes de iniciar los tratamientos de conservación, lo que constituye una referencia clave para los trabajos posteriores.
El pecio 'Mazarrón II' está fragmentado en 22 porciones que se están extrayendo progresivamente. Cada una de ellas es trasladada al laboratorio, donde se realiza una limpieza preliminar de las arenas adheridas y se procede al escaneado láser. Este método, altamente eficaz y rápido, es fundamental porque las piezas no pueden secarse durante el proceso. Una vez escaneadas, las porciones son devueltas a las balsas de tratamiento del laboratorio para continuar con su conservación.
De Juan ha señalado que el equipo de arqueólogos comenzó los trabajos de extracción el 9 de septiembre y, si las condiciones climáticas lo permiten, el escaneado láser empezará a ejecutarse el 10 de octubre, con cuatro o cinco porciones ya preparadas en el laboratorio. El clima marítimo es un factor determinante en la planificación, por lo que el equipo ha previsto un calendario de 44 días hábiles, lo que llevaría a finalizar el trabajo hacia el 10 de noviembre.
A pesar de los avances en la intervención, aún no se ha decidido el lugar en el que el pecio será exhibido una vez completados los trabajos de conservación. Carlos de Juan ha señalado que esta decisión recae en la Comunidad Autónoma, pero se estima que el barco podría estar listo para ser expuesto entre 2029 y 2030, debido a la lentitud de los tratamientos de conservación. Aunque estos procedimientos están bien documentados, son largos y complejos, lo que hace que el proceso pueda durar entre cuatro y cinco años.
La intervención en el pecio 'Mazarrón II' se realiza a través de un convenio de colaboración entre la Universidad de Valencia y la Comunidad Autónoma de Murcia, con la participación del Ministerio de Cultura a través del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA) y su laboratorio ARQUAtec, ubicado en Cartagena. De Juan ha destacado que no han surgido problemas imprevistos durante la intervención, gracias a la planificación científica previa, que ha permitido que el equipo esté preparado para cualquier contingencia. Según el investigador, los errores en este tipo de proyectos son irreversibles, por lo que todo ha sido cuidadosamente planeado.
Hasta el momento, los arqueólogos han encontrado todo lo que esperaban en base a los trabajos previos realizados en 2023. Sin embargo, el mayor reto será la extracción de las porciones de la zona conocida como "pantoque", que es la curva entre el costado vertical y el fondo horizontal del barco. Esta área sigue sepultada bajo la arena desde hace 2.600 años y nunca se ha excavado hasta ese nivel. De Juan ha señalado que es posible que en esta zona se encuentren pequeñas maderas, cabos o poleas que no se han detectado en las excavaciones anteriores.
La extracción de la última porción del pecio, la quilla con las dos tracas de aparadura, es uno de los momentos más delicados de la intervención. Esta pieza central del barco, que mide aproximadamente 3,70 metros, requerirá una estructura especial de fibra de carbono para ser trasladada bajo el agua, utilizando globos de aire para reducir su peso. Una vez en la orilla, será necesario el uso de una grúa para extraerla de manera segura. De Juan ha subrayado la importancia de la máxima concentración durante este proceso debido al volumen y peso de la quilla.







