Una vez agotados los plazos, sus propietarios se han visto obligados a derribar estas viviendas construidas en 1930.

La Demarcación de Costas continúa aplicando su rodillo en Mazarrón. En esta ocasión han sido dos viviendas en la playa de La Isla las que han sido demolidas por sus propietarios, una vez agotadas todas sus opciones ante la orden de derribo del organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Con lágrimas en los ojos y con gestos de frustración, sus propietarios presenciaban cómo los inmuebles construidos en 1930 quedaban reducidos a escombros porque, "a pesar de que tienen toda la documentación en regla y en vigor", Costas afirma que los terrenos son de su pertenencia. "No entendemos muy bien por qué entonces tenemos que pagar la contribución al Ayuntamiento de Mazarrón si los terrenos no nos pertenecen", defienden Yolanda y Maite.
Los propietarios, como ya publicaba este medio el pasado mes de julio, recibieron en marzo una notificación en la cual se les negaba la concesión por otros 75 años. "Un recurso que sí ha sido aceptado por Costas para otras viviendas, como la casa Villamar del Paseo Marítimo de reciente adquisición por un particular".

Maite y Yolanda describían que los mojones que delimitan la zona y que todos los vecinos recuerdan perfectamente donde han estado siempre y, de la noche a la mañana, aparecieron cambiados. Estaban antes delante de las viviendas y, por arte de magia, aparecieron detrás de ellas. De este modo, se han construido nuevas viviendas y se ha cambiado la posición de los mojones permitiendo que haya gente cuyas viviendas, sean de nuevo cuño o no, no sean derribadas. Al parecer, “estas maniobras se hicieron durante el invierno y con alevosía”, es decir, cuando menos gente hay por las inmediaciones.
Tras negarse a entregar las llaves y hacer frente a los más de 23.000 euros que les pedía Costas por el derribo de las viviendas, que es más del triple de lo que cuesta una actuación de este tipo, los mismos propietarios han costeado la demolición de este martes que ha suscitado la atención de numerosos curiosos. También la retirada de 5 metros de tuberías de amianto que había entre ambos inmuebles, lo que ha supuesto un desembolso de 2.620,80 euros por la retirada de esos residuos tóxicos.







